SAL Nº 8

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Vista del coro de la Parroquía de San Juan
El margen derecho del río Guadalquivir discurre por las llanuras de esta ciudad donde conviven recuerdos romanos con los de los recintos fortificados árabes. Torreones y murallas… Lugares de los que Marchena no pudo escapar. La historia es la historia. Esta localidad, con el paso del tiempo, no pudo evitar dejarse influenciar por el barroco, mucho más siendo una villa ducal y de señorío. Este lugar, además de poseer obras correspondientes a otros estilos artísticos, destaca por su barroquismo que se manifiesta en distintos ámbitos de las Bellas Artes: arquitectura, escultura, pintura y artes menores.



BAROQUE ART IN MARCHENA
The waters of the right bank of the Guadalquivir River flow through the plains of this city in which echoes of Roman times coexist with those of the walled Arab enclosures. Towers and ramparts… an enclosure from which Marchena could not escape. History is history. This city, with the passing of time, could not but be influenced by the baroque period —all the more, being, as it was, a duchy. Marchena, in addition to possessing works in other artistic styles, stands out for its baroque influences, which manifest themselves in various areas of the Fine Arts: architecture, painting and the lesser arts.
Iniciamos nuestro paseo deteniéndonos ante un magnífico ejemplo del barroco civil marchenero. Estamos junto a un templo donde nos sorprenden las almenas de sus muros. Es la parroquia de San Juan; más tarde entraremos. Ante nosotros, un monumental edificio de grandiosas y equilibradas proporciones. Esta construcción, de finales del XVII, nos atrae por su fachada a dos niveles y las hermosas columnas toscanas bajo los arcos de medio punto de la planta baja. Un jardín con mirador se asienta en la parte posterior en uno de los torreones almenados.

Al igual que ésta, encontraremos en Marchena otro buen número de casas señoriales que pertenecieron a la hidalguía o a nuevas familias de propietarios y labradores que irán formando la nueva burguesía urbana.

Generalmente la morfología de este tipo de casas consta de una fachada con cierres y balcones que se abre al interior desde un zaguán. Desde aquí se accede al patio central alrededor del cual se distribuyen las diferentes salas. El acceso a la planta alta se realiza mediante una escalera lateral.
Detalle del balcón de la Casa Señorial que encontramos frente a la Parroquia de San Juan.
We begin our walking tour by pausing for a moment outside a magnificent example of Marchena’s civic baroque architecture —a temple with the surprising feature of battlements on its walls. It is the parroquia de San Juan (Parish Church of St John) —we will go inside later. In front of us we see a monumental building of grandiose and well-balanced proportions. This late 17th century construction catches the eye with its two-storeyed facade and beautiful Tuscan columns supporting the ground-floor arches. In the rear part of one of the towers with battlements is a garden with a balcony. We will find a fair number of other Andalusian-style stately homes that belonged to the nobility, or to the nouveau-riche families of owners and farmers that comprised the urban bourgeoisie of that time, that were constructed in the same style as this impressive building. On the whole, this type of house has the following features: the facade with its shutters and balconies, and the entrance hall that leads to the central patio. The ground-floor rooms open off the patio, while the upper floor is reached by a side staircase.
escaleras en la Casa Hogar Santa Teresa. detalle de la fachada de la casa contigua a la Casa Hogar Santa Teresa.
la Plaza Ducal, remodelada entre los años 1701 y 1713 por los duques Don Manuel Ponce de León y su hijo Don Joaquín.
Ahora estamos en la Plaza Ducal. Nos recuerda mucho a la Plaza de la Corredera de Córdoba. Lugar emblemático de Marchena, ha vivido remodelaciones desde el siglo XVI, adquiriendo su configuración actual en el XVIII cuando se onstruyeron las nuevas Casas Capitulares. Durante siglos, en este lugar se han celebrado fiestas religiosas, torneos, corridas de toros… Ha llegado el momento de conocer el barroco religioso. Entramos en la parroquia de San Juan, la más valiosa de la ciudad, donde se halla el Museo Parroquial de Zurbarán.

Son tantas las joyas artísticas que amparan sus muros centenarios que podríamos estar aquí durante horas. Este templo, que fue concebido por manos góticas y mudéjares, guarda en su interior obras renacentistas y barrocas. Impacta el retablo mayor, auténtica alhaja maestra del arte sevillano, así como otras menores en las naves laterales cargadas de intenso barroquismo.

El coro musical es singular, excelente, adaptado a la importancia musical que desarrolló esta pequeña catedral. De hecho, la tradición perdura y para ello se esfuerza la Academia de Órgano de Marchena, la única existente en España. El coro, cerrado con una espléndida rejería, fue construido con maderas de gran calidad como el cedro o el ciprés y la sillería destaca por sus tallados y relieves.

Pasemos a la sacristía. Aquí admiramos una colección de lienzos del genial pintor Zurbarán, dos de los cuales, La Inmaculada y el Cristo Crucificado alcanzaron renombre internacional en la década de los 80 en las exposiciones de Nueva York, París y Holanda.

Y no podemos abandonar la parroquia sin visitar el Museo de Platería y Ornamentos.

En el interior de las vitrinas hallamos, entre otras, piezas tan importantes como la Custodia Procesional del prestigioso platero Francisco de Alfaro. Aún nos queda mucho por ver en la parroquia de San Juan, pero no importa; volveremos otro día.
interior del templo con la verja de entrada al coro y uno de los órganos; sobre éste observamos el techo, de estilo mudéjar.
fachada de la parroquia de San Juan.
Now we are in the Plaza Ducal. It is very reminiscent of the Plaza de la Corredera in Cordoba. This square is an emblem of Marchena, and has been remodelled various times since the 16th century, the last time being in the 18th century when the new Casas Capitulares were built. For centuries, religious festivals, tournaments and bullfights, among other celebrations, have all taken place on this site.

The moment has come to become acquainted with the religious side of baroque art, as we go into the Parish Church of San Juan —the city’s most highly-prized church, which houses the Parish Museum of Zurbarán. There are so many artistic treasures contained within its walls that we could spend hours here.

This temple, originally conceived by Gothic and Mudejar architects, is home to renaissance and baroque works of art. The main altar, an authentic masterpiece of Sevillian art, is extremely impressive, as are other minor works of intense baroque style that can be found in the aisles. The choir is an outstanding work, truly excellent, in keeping with the importance that this small cathedral gave to music. In fact, this tradition has been kept alive through the efforts of Marchena’s Academia de Órgano (Organ School), the only one of its kind in Spain. The choir, enclosed by splendid iron railings, was built of high-quality wood such as cedar and cyprus, and the seats stand out for their intricate relief carvings.
Let’s go through to the sacristy, where we can admire a collection of canvases by the great painter Zurbarán. Two of these, La Inmaculada and Cristo Crucificado, achieved international renown in the eighties in exhibitions in New York, Paris and Holland. We cannot leave the parish without paying a visit to the Museo de Platería y Ornamentos (Museum of Silverware and Ornaments). Within its glass cases we find, among others, such important pieces as the Custodia Procesional by the prestigious silversmith Francisco de Alfaro. There is still much to see in the Iglesia de San Juan, but not to worry —we will return another day.
detalle de la custodia en plata dorada obra de Francisco de Alfaro. casulla con flores bordadas, de 1750, que encontramos expuesta en el Museo de orfebrería y bordados “Jesús Canasado con el Cirineo”, obra de Roque Balduque de 1699.
Vista de la sacristía con los cuadros de Zurbarán.
Trascoro adornado en yesería, obra de los maestros de Écija. Capilla bautismal ornamentada con cerámica del siglo XVI y con el cuadro “Anunciación de la Virgen”, obra del portugués Vasco Pereira, fechada en 1576. “Inmaculada Concepción”, obra póstuma de Pedro de Mena
Entrada al coro de la parroquia de San Juan. Jarra de pico realizada en plata por Pedro Zubieta en el último tercio del siglo XVI
Ahora estamos en el emblemático convento de San Agustín, edificio que esperó un siglo para ser consagrado tras muchos avatares. En la provincia no existe un edificio similar: los conventos madrileños y sevillanos funden sus estilos para dar cobijo al conde madrileño Don Manuel Ponce de León, hombre fundamental en las reformas urbanísticas de la villa, que tal y como dejó escrito en su testamento, reposa en el presbiterio. Hagan una pausa en el claustro porticado y admiren el patio con sus dos magníficos brocales de pozos para extraer agua del aljibe.
Proseguimos nuestra ruta. Hacemos parada en el convento de La Inmaculada Concepción, o Santa María, donde podemos maravillarnos con sus dos patios con claustro y el retablo mayor, magnífico exponente del barroco.
En el extramuro, cerca de la puerta de Osuna, nos topamos con el convento de San Andrés de monjas mercedarias de clausura en cuyo interior encontramos una pintura del artista Bartolomé Esteban Murillo, entre otras piezas de gran interés artístico.
vista general con el retablo mayor al fondo detalle de la decoración de uno de los muros
Parte trasera de la nave central
We shall now pay a visit to another emblem of Marchena – the Convent of San Agustin, a building which had to wait a century to be consecrated, after many ups and downs. No similar building exists within the province —the convent styles of Madrid and Seville are fused to provide a resting-place for Count Don Manuel Ponce de León of Madrid, a key player in the town’s urban reforms, who is buried here in the presbytery, as he had stipulated in his will. Take a moment’s pause in the cloister porticos to admire the patio with its two magnificent walled wells.
We return to our route, making a stop in the Convento de La Inmaculada Concepción (Convent of the Immaculate Conception), where we can marvel at the two cloistered patios and the main altar, a magnificent example of baroque art.
Outside the city, near the road to Osuna, we find the Convento de San Andrés, an enclosed convent, inside which, among other pieces of great artistic interest, is a painting by the artist Bartolomé Esteban Murillo.
Figuras en madera policromada que rematan el retablo mayor de la iglesia de San Agustín Virgen de Gracia que se encuentra en el brazo derecho del crucero y que es obra de Roque Balduque Detalle de los pilares del crucero, con columnas del retablo del altar mayor al fondo
El patio y el claustro porticado
 Por último, visitamos la Casa Fábrica que originalmente fue construida para servir de taller de reparaciones, almacenes y granero para la iglesia de San Juan. Su riqueza radica en la belleza de sus patios interiores y la sencillez del conjunto.

Aún nos quedan por admirar varias muestras del pródigo barroco civil y religioso de Marchena. Otro día volveremos.


Finally, we pay a visit to the Casa Fábrica, which was originally built to serve as workshop, warehouse and granary for the Iglesia de San Juan. Its wealth lies in the beauty of its interior patios and the simplicity of it as a whole.

We still have various examples of the abundant civic and religious baroque art of Marchena to admire, and we will come back another day… but that’s another story.
Fachada de la Casa Fábrica.
Detalle del retablo mayor, de madera sin policromar, en la capilla del convento de la Inmaculada Concepción
Para más información: Oficina de turismo de Marchena, tfno.: 955 84 61 67.
www.ayto-marchena.com